Argentina | Messi: dulce amargura

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Lionel Messi lo consiguió. Logró llevar a la Argentina a lo más alto. Llegó a una final del mundo luego de 14 años y ahora está en la definición de la Copa América. Pero no todo es color de rosas, para el “10” el Mundial significó una gran prueba, en la que comenzó con todo y lentamente se fue desdibujando luego de los cuartos. Esta Copa América lo ve en un nivel superlativo pero con el arco cerrado. Para Messi es una dulce amargura, que podrá transformarse en felicidad completa si el domingo tiene su gran día ante Chile.

Por Ignacio Zabalza

La camiseta en la boca, estirada, su vista compenetrada en el arco, lejano, donde todo sucedió. Los pies amurados en el suelo y los nervios a flor de piel. Messi tiembla, camina de una forma rápida, en círculos y con la frente gacha. Explota de alegría y se frustra con violencia. Está claro que ese encuentro con Colombia pudo ser el último de la Selección en la copa.

Así lo mostró la televisión española haciendo un seguimiento del “10”, que estaba acelerado, compenetrado y muy expresivo. Rompió su garganta en el gol de Lavezzi:”Vamos Pocho”, exclamó. Se abrazo a sus compañeros y amagó a festejar cuando Romero tocó el remate de Cardona. Abrió bien los ojos pero luego agachó la mirada cuando Biglia la tiró afuera y Rojo la incrustó en el travesaño. Vivió con euforia la atajada de Romero y el fallo de Murillo zamarreando las manos, pegando un largo salto y con una sonrisa en la cara. Se venía Tévez, era la tercera chance. Lo miró de reojo y lo levantó:”¡Vamos Carlos!” el “Apache” cumplió con el tramite y Argentina vio la misma imagen que se ve en Europa, el 10, su joya, corriendo desesperado, desbordado de felicidad para celebrar.

Este Messi “dulceamarguista” no tiene que ver con logros o el deber cumplido. Esta etapa con la Selección pasa por cerrar cosas, coronar tanto esfuerzo y dedicación. Va por la obligación de levantar una copa enfundado en la celeste y blanca. Allí el “10” será aún más eterno. Hoy es una leyenda, pero la gente y él saben que se merecen esa foto que es tan común en Catalunia. Este Messi “dulceamarguista” puso a la Argentina en lo más alto del mundo pero no logró coronarla. Ahora llevó a la final a un equipo de estrellas y luego de una goleada por 6-1 en semis, pero no pudo convertir goles. Siempre algo falta. Esta claro que hoy se ve un Messi dulce, pero está acompañado por esta etapa amarguista que acallará voces con un título. En esta copa la falencia son los goles:”Me cuesta convertir con la selección”, confesó “Leo” en referencia al tema. Miles han sido las chances, pero siempre algo falta. La etapa amarguista creció en las manos de Muslera (arquero uruguayo), Miller (Jamaica) o el terrible Ospina (Colombia) que le sacó hasta un cabezazo a un metro del arco. Solo pudo meter un gol, de penal, ante Paraguay en la primera fecha.

Este Messi “dulceamarguista” siempre tiene algo para lamentarse. Por eso, la del domingo será la gran chance de sacarse el mote con el que lo describimos. Hacer un gol será algo importante, pero pocos se acordarán del partido, bueno o malo, del “10” si el final lo muestra con una cara de felicidad. Es la gran chance, el domingo, para alejar los males, los fantasmas tontamente criticones y el murmullo. Desde este domingo se puede ver a otro Messi, lo que el tanto quiere y por lo que se muestra casi desesperado. Levantar una copa con Argentina es su cuenta pendiente. Si sale, el Messi “dulceamarguista” se extinguirá para comenzar una nueva etapa con la albiceleste.

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