[RUSIA 2018] Rusia 5 – Arabia Saudita 0: Los zares del gol

Arrancó la Copa del Mundo con una lluvia de goles, la que le propinó el dueño de casa, Rusia, a una por demás débil Arabia Saudita, seleccionado comandado por el argentino Juan Antonio Pizzi.

Por Juan Pablo Cuello Morales.

El partido no reviste demasiado análisis, el resultado habla por sí solo. Lejos de haber sido bien jugado, los pelotazos y las torpezas técnicas de estos dos combinados se llevaron la mayor parte del tiempo del juego. Pero, al menos, puede destacarse el orden con el que intentó jugar el local, tratando de practicar un fútbol de apertura del terreno de juego hasta tres cuartos de campo para luego aprovechar la precisión en la pegada de Golovin y los callejones que los saudíes dejaban “abiertos” para la penetración de los extremos locales.

Así fue que se fue construyendo esta trascendental victoria. El debut soñado se fue pergeñando muy a pesar de haber comenzado las acciones con el desgarro de uno de sus futbolistas más importantes, el delantero Dzagoev, quien fuese reemplazado en el minuto 22 de la primera etapa por Cherysev, quien se transformó en el gran héroe de la jornada con su empuje y pegada, logrando convertir el segundo y el cuarto gol de la serie, el último una hermosa definición cruzada desde fuera del área con cara externa del botín. De esa manera, tempranamente comienza a sacar diferencias en la tabla de goleadores, tratando de emular –quizás- los pasos dados por Salvatore “Totó” Schillaci en el ya lejano “Italia 90”, donde ingresando desde el banco se fue transformando en pieza fundamental del andamiaje “Azzurro” hasta convertirse en el goleador de aquella edición de la Copa del Mundo.

También debe destacarse la precisión en el lanzamiento del balón de un Aleksandr Golovin que no solo colocó a la cabeza dos asistencias, sino también coronó su gran tarde con un hermoso tiro libre. El joven mediocampista del CSKA de Moscú (tiene apenas 22 años) comienza a erigirse como una de las tempranas revelaciones de este Mundial, jugador al que seguramente comenzarán a seguir reclutadores de clubes más importantes del continente europeo.

Golovin ya remató hacia el ángulo izquierdo del arquero árabe, que se estirará y no llegará. La acción es seguida de cerca por Néstor Pitana, de muy buen arbitraje. (Foto: elcomercio.pe)

La cuenta la había comenzado a llevar de cabeza el mediocampista Gazinskiy, y fue complementada también por la misma vía por el impresionantemente alto delantero Dzuyba, quien se asemeja más a un basquetbolista de las viejas y gloriosas épocas de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas más bien que a un futbolista del siglo XXI.

Gazinsky ya metió el cabezazo para marcar el primer gol del mundial. Rusia apabulló a Arabia Saudita por 5 a 0 y se ilusiona con el pase a octavos de final. (Foto: Perfil.com).

Nada puede decirse de los árabes. Nada de nada. Por momentos, demostrando una ingenuidad rayana al amateurismo para los representantes de una liga que siempre dice presente en estas ediciones desde el año 1994 hasta esta parte y cuyos equipos protagonizan finales en las Champions de su continente. Un resultado lapidario, excluyente, y un panorama sombrío para un Juan Antonio Pizzi que seguramente habrá embolsado una interesante cantidad de dinero por estar sentado allí sin hacer mucho más que una especie de patético “acting”. Así le fue recordado en los medios chilenos, quienes aún no le perdonan el hecho de no haber clasificado a su combinado nacional a la justa mundialista a pesar de contar bajo su administración con la mejor camada generacional de futbolistas de toda su historia y con su segunda Copa América lograda ante la Argentina de manera consecutiva, también por la vía de la ejecución de tiros penales.

Juan Antonio Pizzi, tras la dura caída en el debut de Arabia Saudita ante Rusia por 5 a 0. (Foto: AFP).

Rusia ha tocado el cielo con las manos en el olimpo del fútbol. Se ha convertido en su Meca (valga la analogía) durante espacio de un mes. Le ha tocado el momento más difícil, iniciar el Campeonato, y lo ha hecho haciendo lo que había que hacer: toda la cantidad de goles posibles para trasladarle puntualmente la presión en su grupo a Uruguay. Los “Charrúas”, esperanzados como indicaba la lógica en un resultado marcadamente menor (empate o, al menos, una victoria mínima de los “Zares”), ahora deberán salir a “quemar las naves” ante la Egipto del milagrosamente recuperado Salah. Pero sabemos que el jugador “Celeste” se potencia ante las presiones, y quedará por comprobarse si este seleccionado, ante situaciones apremiantes, saca a aflorar lo mejor de sí.

 

 

 

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