[RUSIA 2018] BÉLGICA 5 – TÚNEZ 2: Maneras de ganar, maneras de perder

Seguramente se trató del mejor partido del desarrollo actual de la Copa del Mundo. Lo asevero, me atrevo a afirmarlo. Porque dio gusto de principio al fin.

Por Juan Pablo Cuello Morales.
 
Dos seleccionados con matices marcadamente distintos, con ambiciones diferentes, con posibilidades alejadas. Una que se siente candidata, que sabe que ha llegado a la cita en Rusia con la evolución y la madurez de su mejor camada de futbolistas en un par de décadas, con un equipo compacto, parejo desde el “uno” al “once”, donde en cada línea de juego hay uno o dos referentes fuertes. La Bélgica que gana, gusta y golea, sobre la cual ya muchos apostaban como “cosa seria” desde Brasil 2014, que se encontró en el camino con un inquebrantable Mascherano y la capacidad goleadora de Higuaín y la sabiduría táctica de un Alejandro Sabella que le fue cerrando tempranamente el partido y su evolución a la siguiente fase. Esa Bélgica que ahora entiende que llegó la hora de ir por todo, y que si bien hasta el momento no tuvo que enfrentar más que escollos dignos pero débiles, se sabe tan “ganadora” que no levanta el pie del acelerador, redoblando en cada gol convertido la apuesta.
 
Foto: fifa.com
 
Frente a sí tuvo a la Túnez que le supo complicar el partido a Inglaterra, pero que no pudo con todo este paquete. Los de amarillo nunca se conformaron, protagonizando por momentos verdaderos momentos de “Fútbol Total”, el concepto patentado por la Holanda de Rinus Michells hace ya largos cuarenta años. Una Túnez ciertamente limitada, que llegaba al Mundial con el objeto de complicar más que de avanzar, objetivo cumplido hasta el momento y con creces.
 
El resultado indica una goleada. Tres goles de diferencia que pudieron haber sido muchos más. Una Bélgica que convertía y seguía atacando, pero una Túnez que con sus armas trató de no recibir una goleada mayor y que no resignar atacar con sus armas, lo que le posibilitó a su mejor jugador, Wahbi Kazri, poder convertir el último descuento. Resumiendo: vimos lo que siempre queremos ver. Un equipo, el que gana, pero que no se conforma, que quiere y va por más porque tiene con qué pero que no sobra al rival, sino que lo enfrenta de manera seria, responsable y sin ensuciar el juego.
 
Foto: telecinco.es
 
 
Por el otro, el equipo que pierde, marcadamente inferior, regalado por momentos pero que nunca resignó su actitud, y evitó una catástrofe con armas nobles, sin apelar a la violencia, sin agarrarse la cabeza, sin mirar hacia el cielo, corriendo los noventa minutos sin levantar la mano solicitando un fuera de juego porque no se tiene con qué, o quizás no se quiera. Porque Túnez quiso pero no pudo, y era lo lógico, pero “su” victoria fue el estruendoso aplauso brindado por sus seguidores y por los mismos belgas que entendieron la dignidad del rival y la tributaron con el más lindo mimo que el deporte nos entrega: el Reconocimiento.
 
Foto: fifa.com
 
Por todo esto, siempre recordaré a este partido como el Ejemplo de lo que uno desea ver siempre dentro del fútbol. Se dio dentro del contexto de una segunda fecha de una zona de grupos, pero nada hubiese sido distinto de haberse dado en otra instancia porque, evidentemente, también se trata de Cultura. El Respeto siempre general Cultura, que es el resultante de la interacción de una especie. Y cuando los veintidos protagonistas del espectáculo se encargan solo de eso, de jugar al fútbol desde el principio hasta el final, siempre se logran cosas como estas. Los aplaudo a todos ellos, los aplaudo de pie, porque existen maneras de ganar y de perder, tal como lo hicieron la poderosa Bélgica y la débil Túnez.

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