[BRASIL 2019] Brasil 2-0 Argentina: Tristeza não tem fim…

En el Estadio Mineirão se enfrentaron Brasil y Argentina por la primera semifinal de la Copa América 2019. Fue victoria para los locales por 2-0, con tantos de Gabriel Jesús (luego de una magnífica jugada) y de Roberto Firmino. Argentina mereció más pero no fue efectivo. Igualmente, se fue con la cabeza en alto. 

Una expectativa impresionante, un conjunto de emociones encontradas, un sentimiento vibrante y apasionante impregnado en la calurosa noche de Belo Horizonte. Ya que el último viernes nos enteramos de que se iba a dar el “Superclásico de las Américas”, el clásico más importante del mundo a nivel selecciones, conocimos que Brasil y Argentina iban a disputarse la oportunidad de llegar a la final. “La albiceleste” llegó en las últimas dos oportunidades a la última instancia del certamen, perdiendo por penales ante Chile. Mientras que “la verdeamarela” disputó su última final de Copa América en el 2007 celebrada en Venezuela, justamente enfrentó a la Argentina, venciéndola con un contundente y apabullante 3-0. Los dueños de casa venían invictos con su actual entrenador en condición de local. Más allá de los datos y las estadísticas, quedaron simplemente en el archivo a partir de que comenzó a rodar la pelota. 

Ni bien comenzado el encuentro se pudo ver a una selección de Scaloni mucho más agresiva, propinando una intensidad considerable y una violencia a la hora de disputar las divididas muy elevada. Apenas transcurrieron ocho minutos para que Nicolás Tagliafico esté amonestado. A los 11′ Leandro Paredes sacó un bombazo desde 35 metros, yéndose apenas cincuenta centímetros por encima del travesaño. Se salvaba el “scratch do ouro”.

A los 18′ llegó la primera emoción de la noche, mediante un verdadero golazo: Dani Alves le tiró un precioso sombrero a Leandro Paredes, abrió para Roberto Firmino por la derecha, quién vió notablemente en el medio a Gabriel Jesús, para que éste solamente la empuje ante la estirada de Armani. Gol impresionante para Brasil, y la samba comenzaba a sonar. 

A los 29′ Leo Messi mandó un centro espectacular proveniente de una falta inexistente de Casemiro al diez argentino, la pelota fue cabeceada por Sergio “el kun” Aguero, pasó al arquero Allison y se estrelló contra el travesaño. Se salvaba el local, y el guardameta del Liverpool quedaba lastimado en su mano al caer al suelo. 

Brasil mantuvo ampliamente la posesión de la pelota, Argentina prefirió mantener la presión en la salida del rival, aunque con la dificultad entendible por la claridad que tienen los futbolistas brasileños para salir jugando desde abajo. Messi empezó a enchufarse y a pesar de recibir la pelota en la mitad de la cancha, se las ingenió para apilar a varios rivales y para habilitar a sus compañeros.

De esta manera se terminó el primer tiempo, con las ilusiones intactas para la Argentina, ya que comenzó a verse un mejor despliegue en los últimos minutos y pudo observarse a un Brasil más sometido en su campo, casi pidiendo nervioso el final de la primera etapa.


El segundo tiempo arrancó con una dominación de la Argentina, al menos en la tenencia de la pelota. El combinado “albiceleste” estuvo demostrando los mejores minutos en el certamen continental, provocando una imprecisión en los pases del “pentacampeón”. 

Brasil comenzó a asentarse en el campo de juego, mejoró en las conexiones entre los de arriba, y con el ingreso de Willian obtuvo mayor frescura en el ataque. 

A los 56′ se produjo una jugada propia del flipper en el área del local: Messi remató y la pelota dió en el palo derecho de Allison, el rebote fue hacia un costado, desde donde llegó un centro al ras que pasó a todos. Inexplicable como no se dió el empate.  

Iban transcurriendo los minutos en Belo Horizonte y la presión seguía creciendo cada vez más. El desgaste físico demostrado por Argentina fue asombroso y emocionante. Nunca le habían hecho tanto daño a Brasil en toda la Copa América. 

Cuando mejor había jugado Argentina, llegó el baldazo de agua fría de Brasil: terrible corrida de Gabriel Jesús pasando a tres rivales, excelente dejando sentado en el suelo a Franco Armani para ver solo entrando en el medio a Roberto Firmino, para que éste sólo tenga que empujarla y decretar el 2-0 final.

A los 83′ llegó un centro al área, Arthur hombreó fuertemente a Otamendi, quién quedó tendido en el suelo. El árbitro ecuatoriano Roddy Zambrano no chequeó con el VAR y por ende, ni atinó a cobrar infracción dentro del área, mas allá de que era interpretable. 

Finalmente el resultado acabó de esa manera. Con un Brasil que se floreó en su casa, tirando lujos por doquier y entonando el clásico “ole, ole”, ante una Argentina que se dedicó a pegar patadas y a descargarse la bronca contenida por las ocasiones de gol desaprovechadas.

Al fin y al cabo, Argentina mereció un poco más en este partido, tuvo 14 remates pero tan sólo dos al arco. Mientras que su clásico rival contó con cuatro tiros y tres a la portería de Argentina. Nos vamos de pie, nos vamos con alteza y con la dignidad al máximo. 

Párrafo aparte para Messi, que más allá de irse con tan sólo un gol en cinco partidos, fue de menos a más en esta competencia y terminó tirando del carro en este partido. Buscando, intentando y habilitando a sus compañeros. A Lionel no hay absolutamente nada para reprocharle.


Este es un paso para arrancar un proyecto serio a futuro, con un técnico capacitado para este puesto y con jugadores jóvenes y con ganas de seguir escribiendo historia con esta camiseta. En esta Copa se pudieron encontrar puntos altos en nuestra selección, pero hoy nos tocó enfrentar a un equipo consolidado, aceitado y completamente trabajado, con un DT increíble como Tite. Brasil sigue sin perder con este técnico en condición de local, y ya está pensando en la final del próximo domingo, que mañana se decidirá si es contra Chile o contra Perú.

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