[Brasil 2019] Brasil 3-1 Perú: A casa está em ordem.


Por: Mike Luca (@MikeLuca7)

Brasil venció a Perú en la final de la Copa América 2019. Los tantos fueron convertidos por Éverton, Gabriel Jesús y Richarlison, de penal. Había descontado Paolo Guerrero por la misma via, cuando el partido iba 1-0. 

Una previa tumultuosa a este tan esperado encuentro. El dueño de casa llegaba con tres victorias y dos empates, mientras que el conjunto “Inca” acumuló dos victorias, dos empates y una derrota (0-5 frente Brasil). La polémica se generó recién en el partido del “pentacampeón” frente Argentina, ya que el árbitro ecuatoriano Roddy Zambrano obvió un penal claro de Arthur a Otamendi y no chequeó otra dudosa entre Dani Alves y Sergio Aguero. Motivo para que la AFA ya haya arrancado a tomar las cartas en el asunto y generar las protestas correspondientes. Esto sin lugar a dudas generó que gran parte del periodismo de nuestro país y de nuestra sociedad haya protestado hasta el día de hoy. Pero más allá de esto, Brasil hoy quería continuar con la tendencia de haber ganado las cuatro Copas América disputadas en su tierra, y también con certeza, borrar un poco del recuerdo ese 1-2 ante Uruguay, en el famoso “Maracanazo” del 1950.


El encuentro arrancó con una presión extraña de Perú en la salida brasileña, ya que cualquiera podría haber pensado que “la bicolor” iba a esperar a “la verdeamarela”, pero fue muy diferente a esto, ya que comenzó desde el arranque a agobiar al local y con Renato Tapia y Yotún muy colaboradores en la recuperación de la pelota en campo propio.

A los 15′ llegó la primera alegría brasileña: pase exacto de Dani Alves para Gabriel Jesús por la derecha, éste la bajó con el pecho magníficamente, enganchó a su rival para la derecha y mandó un gran centro para la llegada de Éverton, quién casi cayéndose remató con perfección y abrió el marcador.

A partir de ahi el local empezó a hacerse dueño del partido y a manejar las riendas del mismo. En los primeros 20′ se aseguró la posesión del balón en un 62% del tiempo. A los 23′ llegó la segunda chance del “penta”, Roberto Firmino se tiró a la izquierda, envió el centro por debajo para Philippe Coutinho, quién la punteó con su pierna derecha y la pelota pasó apenas desviada del arco defendido por Pedro Gallese.

El árbitro chileno Roberto Tobar dejó pasar varias faltas para Perú, sin amonestar a nadie. Mientras que a Gabriel Jesús por una mínima falta en ofensiva decidió amonestarlo. El juez central quizás comenzó sintiendo la presión ejercida por la mayoría de los países en la previa a este encuentro. 

Brasil comenzó a ser una verdadera orquesta de fútbol, y obviamente de samba: excelente en el medio Casemiro conectándose con Arthur, para que este abra hacia los costados con el desequilibrio constante de Firmino, Gabriel Jesús y de Éverton. Era un deleite verlos jugar en el primer tiempo, a pesar de que el resultado era corto. El dominio era absoluto. 

A los 40′ llegó la sorpresa de la tarde-noche, Cueva trepó por la derecha y quiso meter la pelota al medio para Paolo Guerrero, la pelota pasó por debajo de las piernas de Thiago Silva e impactó en la mano del jugador del PSG, cuando este se estaba cayendo. El juez central no lo dudó en un principio y cobró penal, aunque necesito luego consultar con el VAR para rectificar su decisión. El encargado de convertirlo en gol fue el capitán Paolo Guerrero, quién tras una larga carrera burló a Allison y mandó el balón hacia las redes, abriendo el pie formidablemente para darle esperanza a Perú.

Una esperanza y alegría que duró muy poquito, ya que apenas dos minutos después, Brasil demostró porque es un gigante sudamericano (el más grande del continente y del mundo), ya que Roberto Firmino recuperó el balón tirándose al piso, le quedó para Arthur, quién condujo con dos toques y abrió al medio para Gabriel Jesús, el centrodelantero del Manchester City aprovechó la caída del central Zambrano, para quedar mano a mano con Gallese y con la sangre más fría del mundo colocarla al costado derecho inferior del guardameta peruano.

De esta manera terminó el primer tiempo, con un Brasil que habia sido superior a su rival en los primeros 45′, pero que se iba al descanso con una ventaja mínima, por ese desafortunado penal sobre el cierre.

En la segunda etapa se pudo observar a un conjunto brasileño más tranquilo, y a un equipo dirigido por Gareca que siguió con la presión ejercida, aunque lógicamente con menor intensidad que en el primer tiempo.

En los primeros 10′ Brasil tuvo tres claras con Coutinho, que remató apenas desviado del ángulo peruano, y de Firmino, quién quedó casi solo contra el arquero y disparó extrañamente mordido, esfumando la posibilidad. La última consecutiva fue de un gran centro de Alex Sandro para Firmino, quién se metió entre los centrales y cebeceó apenas hacia un costado. Se volvía a salvar Perú. 

El encuentro cayó en un pozo ciego, sin muchas ocasiones por bando. Aunque se empezó a ver al equipo de Gareca más intenso en los minutos siguientes. Coutinho cayó en muchas imprecisiones constantes y generó la duda en varios de sus compañeros. 

A los 70′ se produjo una injusticia enorme como el Maracaná: Gabriel Jesús saltó a cabecear con Zambrano, el jugador peruano cayó al suelo y el árbitro chileno no dudó en expulsar al delantero del City tras sacarle la segunda amarilla. Más que extraña decisión, y más extraño aún que no haya consultado con el VAR ni hayan repetido la imagen desde la televisión. Insólito. Sin lugar a dudas, los dichos de entre semana influyeron en el juez para que expulse al delantero brasileño. El jugador se fue haciendo gestos de “robo” hacia las cámaras y largó a llorar en el túnel.

A partir de ahí el encuentro se volvió más disputado que jugado, Perú no pudo sacar provecho de la ventaja insólita en cantidad de jugadores, aunque comenzó a acechar un poco más el arco rival. 

Más allá de las rarezas arbitrales, a los 90′ Éverton entró en una gran arremetida al área rival, Zambrano lo cruzó en un choque innecesario, ya que no quiso disputar la pelota, y el polémico juez chileno no dudó y cobró penal. Seguramente influenciado por la penosa expulsión a Gabriel Jesús. El juez consultó igualmente con el VAR y nuevamente cobró el tiro desde los doce pasos. El encargado de ejecutarlo fue Richarlison, para tomar una carrera interminable y cruzarla con calidad. Alegría y fiesta absoluta para Brasil.

Terminaba el encuentro en la noche de Río de Janeiro, con una “canarinha” que ganó otro partido polémico, aunque mucho menos que disputado contra Argentina. Generó igualmente que gran parte del periodismo de nuestro país y que varios hinchas fanáticos de Argentina rueguen por un poco de justicia en el fútbol, casi olvidándose la cantidad de veces que “la albiceleste” fue enormemente favorecida por los arbitrajes. El problema, es que ahora estábamos hablando de Brasil, una selección ultra ganadora de todo y máxima campeona de los Mundiales, envidia de todos. Para destacar también, que con este título es el país más ganador del mundo, ya que llegó a los 17 torneos (cinco mundiales, nueve Copas América y cuatro Confederaciones).

Se llegó hasta a decir que “esta Copa se armó para Brasil”, casi como olvidando el insólito y nefasto torneo armado en el 1978 por la Junta Militar de nuestro país, con tal de usarlo como una gran pantalla a todo lo que estaba sucediendo en nuestra gran Nación. Recordemos ese polémico 6-0, justamente contra Perú, en el cuál el equipo de Teófilo Cubillas mostró poca resistencia para que sus hermanos argentinos pasen a la final, dónde luego vencerían por 3-1 a Holanda (sin Cruyff). O también habría que hablar de la Copa América Centenario en el 2016, organizada para que la gane nuestro país, y la perdimos nuevamente contra Chile por penales. O también podríamos hablar de la del año que viene, que se disputará en Argentina y Colombia. Pero pareciera que nos olvidamos, con lo peligroso que es eso…

Más allá de todo lo mencionado; otra vez se pudo demostrar y rectificar, que la alegría fue, es y será siempre brasileña. Gocemos de su fútbol, en vez de llorarlo, odiarlo y hasta envidiarlo. Pensemos en lo nuestro, que de tanto buscar festejar desgracias ajenas, nos olvidamos de conseguir alegrías propias. Ya que hace 26 años no festejamos un título. 

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