[BRASIL 2019] Nota de opinión: SEAMOS JUSTOS

Por: Mike Luca (@MikeLuca7)

Finalizó la Copa América Brasil 2019 con una victoria de los locales, en el partido final ante la selección peruana de Ricardo Gareca. El encuentro terminó 3-1 y fue un fiel reflejo de lo que fue esta competencia durante todo su desarrollo: polémico por donde se lo mire. En esta ocasión, no voy a hacer énfasis en el partido de ayer, tan sólo voy a exponer algunos detalles que creo que no deben pasarse por alto. 

Debió ser, casi con certeza, uno de los torneos menos esperados en la historia de nuestro fútbol. Llegamos siendo una selección desdibujada, con un técnico inexperto como Scaloni, que con sus jóvenes 41 años apenas había debutado en “la albiceleste”, disputando nueve partidos, de los cuales Argentina obtuvo seis victorias, un empate y dos derrotas (destacado ese 1-3 ante Venezuela). En fin, comenzamos esta copa con una esperanza mínima, quizás apenas defendida por la presencia de nuestro diez, Lionel Messi. El rendimiento de nuestro país fue sin lugar a dudas de menos a más: comenzamos con el pie izquierdo ante Colombia, cayendo por 0-2. Y si bien no merecimos perder ese partido (recordemos que “los cafeteros” llegaron muy pocas veces, pero fueron contundentes), debíamos mejorar mucho en el aspecto futbolístico.

El siguiente turno fue ante Paraguay, en otro encuentro que se nos hizo completamente cuesta arriba, pero tras una carambola extraña dentro del área, con el partido 1-0 a favor de “los guaraníes”, el árbitro brasileño Wilton Sampaio decidía ir al VAR y cobrar el penal a favor de Argentina, cuando nadie la habia protestado y el mismo Lionel Messi ya se iba rápidamente a ejecutar el tiro de esquina. Fue el mismo quién lo ejecutó y dejó sin opciones al arquero Roberto Fernández, concretando el 1-1 final. También hay que destacar que Nicolás Otamendi debió ser expulsado en ese mismo partido, pero el juez decidió no amonestarlo por segunda vez y que Franco Armani debió ser expulsado por ser el último hombre, en una clara falta a Derlis González. También hay que recordar todo eso.

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Después de ese partido complicado, la gran mayoría de mis colegas comenzaron a hacer una cacería humana, generando una lluvia de críticas para con Lionel Scaloni por sus cambios insólitos (siempre haciendo ingresar a Ángel Di María), declaraciones de periodistas en contra de Messi, por un rendimiento opaco y tibio. Recordemos también que el diez del Barcelona aceptó su mal rendimiento y también habló del pésimo estado del campo de juego, que aunque puede ser verdad, perjudica a todos los jugadores por igual. Obviamente se le pegó a Fabián Tapia y hasta se llegó hasta a criticar a César Luis Menotti, por no estar presente en Brasil, justificado por él mismo por una enfermedad. Hasta se metieron con eso. Cuando el mismo DT de Argentina en el Mundial 1978 aclaró que “sería un error creer que somos favoritos por tener a Messi”. Pero igualmente fue imposible no volver a ilusionarse…

Después jugamos contra Catar y los vencimos, aunque sin comodidad, por un 2 a 0. Luego jugamos contra Venezuela por los cuartos de final, y también les ganamos por el mismo resultado que a los cataríes (organizadores del próximo Mundial). En las semifinales llegó el gran partido: tocó Brasil. No quiero entrar en demasiados detalles sobre ese encuentro porque ya escribí en otra oportunidad, pero mi humilde punto de vista es que fue claro el penal a los 85′ de Arthur por un evidente codazo a Otamendi y que esa jugada previa al segundo gol de Brasil, en ese choque entre Dani Alves y Aguero es interpretable, cuando en algunas imágenes se ve que el delantero del City pisó al lateral derecho del PSG. También vi que a la Argentina le dieron un tiro libre (del cuál llegó el cabezazo de “el Kun” al travesaño) por una falta, inexistente a mi gusto, de Casemiro hacia Messi. El mediocampista central del Real Madrid le quitó la pelota correctamente al diez del Barcelona, pero el árbitro decidió cobrar infracción. A la selección también le dieron dos tiros libres en la puerta del área, que uno no pasó la barrera y el otro el arquero Allison lo pudo contener sin dar ningún rebote. El de las semifinales ante el Liverpool generó que se nos caiga la baba a todos los futboleros, justo ante el mismo guardameta.


Tampoco voy a ser tan malo, quizás el ángulo no era el mejor para Lionel Andrés, ya que era mejor para un derecho como Paredes, pero igualmente fue lo que sucedió. Los dos goles de Brasil llegaron por dos errores defensivos conceptuales: Dani Alves hizo lo que quiso en el primer gol, y Gabriel Jesús lo propio en el segundo. Además, aunque nos cobren esos dos penales, hay que convertirlos. ¿Hace falta que les recuerde el penal en el primer partido del Mundial 2018 contra Islandia? Ahora bien, lo que si se le puede criticar al árbitro ecuatoriano Roddy Zambrano, es que no fue a consultar al VAR por ninguna de las dos jugadas polémicas del encuentro.

¿Brasil organizó la Copa América para ganarla? Excelente, cada uno es libre de pensar lo que quiera porque son los beneficios de estar en un país con libertades individuales, que prestan a estos pensamientos personales de cada uno. Pero seamos justos acá también. ¿Nosotros hablamos de organizar una competencia? Cuando la Junta Militar organizó el Mundial 1978 para utilizarlo como pantalla, por los crímenes que se venían gestando y realizando durante toda la década de los 70. Se tiraban los cuerpos de los detenidos mientras estaban dormidos hacia el Río de la Plata, al mismo tiempo que los hinchas argentinos gritaban los goles de Mario Kempes.

Claro, hoy ninguno se horroriza por eso, y tampoco piensan en devolver esa polémica copa obtenida, porque nos quedaríamos con tan solo un Mundial ganado. O podemos hablar del 1986, cuando a pesar de que ese 2-1 ante Inglaterra quedó para la historia por los dos goles de Diego, el primer tanto que rompía el empate fue con la mano. Después claro, nosotros lo celebramos y hasta se convirtió en un ícono de nuestra historia, pero igualmente fue antirreglamentario.

Porque Peter Shilton todavía le está exigiendo al árbitro tunecino Ali Bennaceur por no haberla visto. También puedo hablar del “bidonazo” a Branco en el Mundial de Italia 90′, cuando utileros de la selección argentina le convidaron un bidón con sustancias prohibidas al mejor jugador brasileño por los octavos de final, cuando “la albiceleste” estaba empatando ante “la verdeamarela”, pero siendo vapuleada desde lo futbolístico. Claro, pero llegó ese “bidón mágico” y se anuló completamente a la estrella brasileña. Pero nosotros nada más nos acordamos de esa formidable jugada desde la mitad de la cancha de Maradona, habilitando a Canniggia para que este eluda al guardameta Taffarel y decrete el 1-0 final. 

También debo destacar cuando en el 2016 todos en este país festejaron la victoria de, justamente Perú por 1-0 ante Brasil en la fase de grupos. Pero nadie se indignó u horrorizó porque el tanto haya sido convertido por Ruidíaz con la mano. La jugada fue evidente, y aunque la tecnología no estaba instalada en esa competencia, cualquier árbitro lo pudo ver, y más si eran cuatro dentro del campo. Acá rieron, deliraron y hasta hicieron los famosos “memes” para cargar a nuestro intento de clásico (ya que en mi opinión nuestro clásico es Uruguay). Nadie protestó, pero ahora nos acordamos de que se debe cumplir el reglamento. 

Ya que nos llenamos la boca, de la mano de nuestro gran diez actual, que “esta copa estuvo organizada para Brasil”, ¿por qué no hablamos de la Copa América Centenario? Porque si mal no recuerdo, se organizó ese torneo justo después de que Argentina pierda la primera final ante Chile por penales, en ese mismo país. Pero claramente, otra vez no dijimos nada y fuimos contentos a jugar ese torneo (justificado claro está, por el cumplimiento de 100 años desde la primera Copa América en el 1916). ¿O prefieren hablar de la Copa América 2020?

Porque para el que no lo sepa, también van a organizar otro torneo continental para el año que viene, que se disputará nuevamente en Argentina (recordemos que se jugó en nuestro país en el 2011) y también en Colombia. ¿Esta copa no está organizada para nosotros? Además, si el “Chiqui” Tapia en esa carta hacia la Conmebol que presentó en las redes sociales pidió que haya “un fútbol sudamericano limpio, justo y libre de sospechas”, y con esto cualquiera puede pensar que está queriendo decir que no sucede. ¿Él no es cómplice? Porque les recuerdo, queridos lectores, que él es el vicepresidente de la Conmebol. Además, antes de quejarse por las “injusticias de la Conmebol”. ¿Por qué no le explica lo que pasó a los jugadores de San Jorge ante Alvarado? Primero solucionemos lo que pasa puertas para adentro, para luego mirar al resto.

Si es “corrupta” esta organización, imagino que nos bajaremos de la organización del torneo del año que viene, ¿no? ¿O los intereses económicos juegan más que la honorabilidad de las personas?. Se me hace difícil, para no decir imposible, que todo esto es un circo y una pantalla “para la gilada”, para los que le esquivan constantemente a la auto-crítica y buscan enemigos externos para encontrar alguna excusa que suene bien. Atentos: con esto no estoy defendiendo a la Conmebol ni mucho menos, que no se me malinterprete. Tan solo estoy intentando desenmascarar muchas falacias y hipocresías que abundaron en el ámbito futbolístico de nuestro país. 

Atentos también al artículo N°7 de la Conmebol, ya que se puede sancionar a cualquier persona ligada al ambiente por “insultar de cualquier manera y por cualquier medio a la Conmebol, sus autoridades, oficiales, etc”. O quizás quedará en la nada, como esa famosa sanción hacia Messi por decirle fervientemente “la concha de tu madre” al juez de línea brasileño Emerson Augusto de Carvalho, luego de la victoria en el 2017 en El Monumental, por 1-0 justamente ante Chile. Recuerdo que le dieron hasta cuatro partidos, pero que mágicamente luego bajaron la sanción a un solo partido, ya que Argentina se jugaba su participación en el Mundial de Rusia 2018, y era inevitable que esté Lionel Andrés & cía en esta competencia. Por eso se entiende también que Argentina haya jugado contra la tercera de Ecuador, y vencerla por 3-1 en la altura. 

Pero no me quiero ir tanto por las ramas, ahora hablo del campeón de América: Brasil venció en su primer partido a Bolivia por 3-0 (Néstor Pitana le otorgó un penal bien concedido gracias al VAR), y luego empató sorpresivamente 0-0 ante Venezuela. Ahí claro, muchos argentinos celebraron casi como una victoria propia el hecho de que no le hayan dado tres goles a “la canarinha”, anulados gracias a la tecnología. Cuando uno de ellos debió ser cobrado, pero todo vuelve. Luego aplastó a Perú 5-0 y comenzaba a ilusionar a todos sus “torcedores”. En cuartos le tocó el duro escollo de siempre: Paraguay. Lo pudo vencer limpiamente aunque sufriendo, desde la tanda de penales. En este encuentro Tite no pudo contar con Casemiro, ya que fue amonestado por segunda vez ante el conjunto Inca. Posterior a este “match” llegó la polémica trastienda ante Argentina y con todo lo escrito anteriormente, ya no creo que sea necesario detallar más al respecto.

En la final contra Perú volvió a haber polémica, el problema es que yo pienso decir todo lo polémico que sucedió en el encuentro: en el primer tiempo el árbitro Roberto Tobar pareció “tocado” por todo lo que se habló en la previa a la final y decidió cobrar reiteradas faltas inexistentes cerca del área a favor de Perú y amonestar a Gabriel Jesús en su primera falta, cuando a los jugadores peruanos les había dejado hacer infracciones libremente. El penal es interpretable, más allá de que Thiago Silva se caía y la pelota ya lo había superado por debajo de sus piernas, el balón impactó en su mano derecha de apoyo y el juez central no dudó en cobrar la pena máxima.

En el segundo tiempo llegaron las verdaderas polémicas: una falta mínima de Gabriel Jesús al central Zambrano cargándolo por atrás, que Tobar no dudó un instante en amonestar al centrodelantero del City, dejando a su equipo con un jugador menos, con 25′ de partido por disputar. Ni siquiera chequeó al VAR, y cuando luego repitieron la imágen por la TV, se vio evidentemente que apenas habia sido falta. Al final, parecía que eso de inclinar la cancha para Brasil no fue tan así. 

En el minuto 90′ el veloz puntero izquierdo Éverton trepó a toda velocidad de afuera hacia el medio y tras entrar al área fue despedido por un hombrazo por el defensor peruano Zambrano. Otra vez, el colegiado trasandino no dudó y cobró el penal, aunque luego chequeó con el VAR para rectificar su decisión. El penal igualmente es dudoso, se acepta eso por completo, pero no veo en ningún momento que el defensor quiera disputar la pelota. Por el contrario, veo que fue a chocarlo directamente. Y por lo menudo que es el delantero brasileño, comparado con el zaguero Inca, la caída pareció más espectacular que el impacto. Igualmente, no creo que haya tenido que cobrarla, a pesar de que faltaban tan solo seis minutos para que termine el pleito. 

También se criticó que es ilegal que Jair Messias Bolsonaro (presidente de Brasil) esté festejando en el campo de juego junto a los jugadores, posando ante los fotógrafos y demostrando la copa a todo el continente. Puede tomarse como una medida completamente populista, pero también entendida por el fanatismo del mandatario a este deporte. 

Lo cierto al fin y al cabo, es que Brasil finalizó esta copa invicto, con tan solo un gol en contra y 13 goles a favor, sin dudas que una gran estadística. Sería injusto que tan sólo se hable de los “beneficios arbitrales” y que “el pentacampeón” ganó tan solo por las ayudas, cuando en realidad son un gran equipo que se viene gestando desde hace bastante. Confiando en un proyecto serio comandado por Tite, y sin necesitar ningún tipo de individualidad. Ya que también recordemos que, su máxima figura Neymar se quedó afuera de la copa por lesión, en un amistoso previo ante Catar. Claro, eso también seguro lo festejó gran parte de los hinchas argentinos. ¿Para qué? ¿No se dieron cuenta todavía de que todo vuelve?

Para ir cerrando, estoy más que convencido de que confiar en los proyectos sirve. Ustedes si quieren pueden quedarse con que esta copa fue un robo (más allá de que expuse mi opinión y claros argumentos para contrarrestar dicha teoría), yo prefiero analizar todo el contexto y no quedarme con las nimiedades. Mi creencia en los proyectos a largo plazo también está fundamentada por Gerardo “el tata” Martino, quién fue desechado por la AFA tras caer ante Chile en la segunda Copa América, y ayer fue campeón de la Copa de Oro dirigiendo a México, tras vencer a Estados Unidos por 1-0 en la final. 

Además, también hay que nombrar al gran Ricardo Gareca, quién no se quejó de nada en la conferencia de prensa posterior a la final contra Brasil. Ya que él mismo aclaró que: “Messi es una voz más que autorizada. Pero tampoco quiero que Sudamérica sea relacionada con la corrupción, no hay que copiar todo lo de Europa. Si hay corrupción, hay que tener pruebas concretas. Tenemos que ver como mejoramos nosotros, no ver que hace Europa”. Si ni siquiera él protestó por las decisiones del árbitro y de la Conmebol. ¿Por qué lo hacemos nosotros?

Entiendo que hayamos querido que gane Perú por nuestra mezcla de odio y de envidia futbolística a Brasil, o también por ese 6-0 concedido por nuestros hermanos peruanos en el 78′, para que Argentina pase a la final de ese más que deplorable Mundial (del cuál ni participó Johan Cruyff). 

También si quieren hablar de ayudas, podemos hablar del gol que le convalidaron a la Argentina frente a Chile, cuando Lionel Messi acomodó la pelota y en movimiento se la pasó a Sergio Aguero, para que este eluda a Arias y convierta el 1-0 parcial. Claro está que el árbitro debió anular el gol y repetir la jugada, pero acá nos encanta omitir lo que nos favorece.

Si quieren seguir formando parte del circo que nos están queriendo vender desde los principales medios de comunicación fenómeno, como dije anteriormente, cada uno es libre de pensar lo que quiera. Pero analicen dos segundos, pongan un poco la cabeza en frío, conozcan datos y fundamentos verídicos fácilmente chequeables. No se queden con lo primero que leen o escuchan. Conozcan otras versiones, no se queden en la cómoda. No se olviden jamás, que “quién no conoce su historia, está condenado a repetirla”. Porque por vivir esperando desgracias ajenas, nos olvidamos de conseguir las alegrías propias. Y continuamos con la interminable espera de 26 años sin obtener títulos.

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