Un triunfo y nada más

Por Juan Pablo Cuello Morales (Kwell)

El Seleccionado Argentino se impuso ante su similar de Bosnia-Herzegovina por 2 a 1. Kolasinac en contra de su propia valla le daba el triunfo a la “Albiceleste” apenas transcurridos dos minutos de juego. Luego, ya en el complemento, Lionel Messi selló el 2-0 con una jugada de su factoría en el minuto 19, descontando el ingresado Ibisovic viente minutos después. Buen arbitraje del salvadoreño Joel Aguilar.

El conjunto dirigido por Alejandro Sabella, quien desplegó durante los primeros cuarenta y cinco minutos de juego un esquema de juego demasiado defensivo (5-3-2), tuvo que trabajar y mucho para poder lograr la superioridad final ante un seleccionado balcánico al que tampoco se le cayeron muchas ideas a la hora de jugar ofensivamente.

El tempranero gol, en vez de incentivar a los argentinos, pareció que “adormeció” el deseo de poder llegar al área rival con profundidad. Es que ese murallón de 5 hombres en defensa contrastaba con la dinámica con la que necesitaba contar el mediocampo central a la hora de asistir de fútbol a los atacantes. Argentina fue un equipo desequilibrado, desbalanceado, a lo que se le sumó una alarmante falta de resistencia física, sobre todo en los minutos finales del complemento.

Sabella apostó a jugar con líbero (Fernández, al que le costó -y mucho- tomar a Dzeko y al que Ibrisovic le ganó la espalda en la jugada del gol del descuento), dos stoppers (Campagnaro por la derecha, que de lo flojo que jugó fue reemplazado por Gago en el entretiempo, y Garay por la izquierda, que cuando se rearmó la defensa con línea de 4 en el complemento mejoró notablemente su rendimiento), y dos laterales que intentaban sumarse en el ataque (Zabaleta por la derecha, muy impreciso y de mayor a menor, y Rojo por la izquierda, que terminó siendo amonestado y que al revés que el ex San Lorenzo mejoró en el complemento cuando el potencial físico de sus compañeros iba en merma). Lo entregó al sacrificio a un Mascherano al que las piernas no le respondieron más en el tramo final del encuentro (no se entendió cómo no fue sustitución por Biglia en los minutos previos al gol bosnio), con un Maxi Rodríguez que ratificó su flojo momento personal en un puesto que ni él mismo entendió (fue reemplazado en el entretiempo por Higuaín) y un Di María que demostró más voluntariosidad que juego, diluyéndose en el mediocre nivel general de juego. En ataque, Messi jugó como una especie de enganche, arrancando desde las profundidades del mediocampo central, y que solamente pudo explotar una vez en el encuentro, en aquella magistral jugada del minuto 19 donde nos volvió a regalar esa postal de jugadores rivales tendidos en el suelo, crueles espectadores de una milimétrica definición al primer palo de un Begovic que nada pudo hacer para evitar la caída de su arco.

Apilada de MessiRemate de Messi al arco y gol

Agüero fue una sombra muy oscura del jugador que puede llegar a ser (inclusive manejó mal los tiempos con su amigo Messi, algo llamativo), y simplemente la “Pulga” pudo encontrar su único socio futbolístico con Gago, quien tuvo un gran segundo tiempo, y en Higuaín el “soporte” para descargar la pared que construyó en la jugada del gol.
De hecho, la gran figura argentina fue su arquero, Sergio Romero, quien tuvo un impecable primer tiempo y un complemento prolijo que se vio ensuciado con la débil resistencia en la salida ante Ibrisovic.

¿Bosnia? Trató de desplegar orden táctico, siendo “manijeado” Hajrovic y Misimovic, los dos mejores jugadores de campo con los que contó el encuentro. También se destacó Lulic, a quien Romero le sacó un cabezazo de gol tras un centro al anticiparse a Campagnaro, jugador que le saca al “petiso” balcánico no menos de quince centímetros de estatura.

Sabella, en declaraciones posteriores al partido, reconocería que habría cometido ciertos errores, más allá que -obviamente- dentro del terreno de juego las cosas pueden o no salir, pero también depende de ello el choque contra otras once voluntades. Lo cierto es que el Entrenador equivocó el planteo y sus tiempos. De un 5-3-2 que desarmaba en tres partes al equipo saltó a jugar con un 4-3-3 que tampoco fue de gran solución, a pesar que le permitió a Messi soltarse un poquito más para poder hacer lo que mejor sabe hacer, que no es ser lanzador ni doble mediocampista central, sino encarar en diagonal el área rival, para terminar jugando tras el descuento Bosnio un 4-4-2 que terminó siendo de tres mediocampistas puesto que a Mascherano ya no se lo podía contar. Y aquí es tiempo de hacer un “stop” en el análisis para preguntarse algunas cosas.

¿Sabella planteó un 5-3-2 desde el arranque porque ese es su esquema favorito, o porque sabe que cuenta con un plantel fatigado desde el medio hacia adelante y necesita fortalecer la defensa para poder aprovechar al máximo lo que le queda de físico a jugadores como Messi y Agüero? Quedaba claro en la previa que un jugador como Gago no estaba para aguantar los 90 minutos, pero ¿y Mascherano sí? Y, el peor de los pensamientos: ante semejante sacrificio, ¿habrá un Plan B ante una hipotética lesión de Messi, como ser un desgarro?

Claramente, Sabella intenta el 5-3-2 mitad por convicción y mitad por necesidad. Los jugadores argentinos, en su mayoría los mediocampistas y atacantes, han llegado físicamente “con lo justo” a esta competencia tras maratones interminables de partidos de liga y campeonatos internacionales de clubes. Es preocupante cierta lentitud de reflejos del entrenador por no saber darse cuenta el tiempo de los cambios (era Biglia por Mascherano, no por Agüero, y en el minuto 30, pero a partir de esa modificación pareció que se jugaba con 10 jugadores, pues el “14” no daba más). Y eso en vistas de poder anticiparse a una probable lesión por fatiga de un elemento más importante como ser, sin ir más lejos, un Messi que se encuentra lejos de ser el explosivo jugador del mejor Barcelona de todos los tiempos.

Resumiendo: cuando observábamos el sorteo de los grupos de la Copa Mundial se observaban en la delegación Argentina rostros sonrientes. Pero esa confianza y sonrisa se fueron desdibujando a medida que los minutos previos al partido ante Bosnia se iban consumiendo porque habían luces de alarma internas que se iban prendiendo. Retomamos brevemente la confianza tras el tempranero gol en contra bosnio, pero los minutos siguientes nos devolvieron al terreno de la incertidumbre. Argentina queda en deuda en su debut y tan solamente podrá decir que le ganó a un seleccionado “Clase B” en su debut en la Copa Mundial Brasil 2014.

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