Otra victoria poco convincente

Por Juan Pablo Cuello Morales (Kwell)

El seleccionado argentino obtiene un nuevo y esforzado triunfo dentro del marco de la segunda rueda de la primera fase de la Copa del Mundo Brasil 2014. Derrotó a Irán por 1 a 0 con un golazo de Lionel Messi en tiempo de descuento.

Los dirigidos por Alejandro Sabella practicaron en Belo Horizonte el “clásico” esquema 4-3-3, aunque dentro del terreno de juego se evidenciaron las mismas fracturas y falta de juego asociado y dinamismo que ante Bosnia con los sistemas “5-3-2” y “4-4-2”.

Comencemos por el rival, Irán. Queiroz tenía más que estudiado a los jugadores albicelestes y dispuso un esquema de contención en el primer segmento de su terreno de juego, con dos jugadores que quedaban bien parados para el contragolpe (Reza y Dejagah), que aprovecharon a más no poder las fracturas de las que Argentina adolece entre su defensa y su ataque.

Los primeros minutos fueron friccionados. Los talones de los jugadores físicamente más frágiles (Gago, Di María) fueron castigados por los duros mediocampistas persas, ante la permisiva mirada del juez del partido, el serbio Mazic, que decidió apelar a la advertencia como principal arma de contención ante el juego brusco.

Argentina, lejos de mostrar dinamismo, se fue acercando al arco rival con un juego lento, por momentos cansino, e intentó encontrar sus momentos ofensivos con pelota dominada y por abajo. Pero chocaba vez tras vez con un murallón de camisetas rojas, bien paradas en la puerta de su área en dos líneas.

Los pocos buenos momentos de fútbol surgieron de los pies de Gago, de algunas asociaciones de Agüero y Di María y de la voluntad de Messi, quien jugó muy bandeado por la derecha. En tanto, no se puede decir lo mismo de un Higuaín cada vez más irresoluto e improductivo, al cual las pelotas le rebotaban en sus torpes pies.

Por tanto, lo que parecía quedarle al seleccionado dos veces campeón del mundo era probar al rival en su juego aéreo, y allí se sacó una diferencia. En tres situaciones de pelota parada, tanto Rojo como Garay como Fernández pudieron imponerse dentro del área iraní y traer cierto peligro con cabezazos que se fueron apenas desviados.

En el complemento, asistimos a un partido un tanto más abierto, en donde Argentina intentó aprovechar su sector izquierdo (muy buenas proyecciones de Marco Rojo), e Irán trató de servirse de lo “largo” que se paraba el conjunto dirigido por Sabella dentro del terreno. Fue así que las situaciones de mayor peligro las aportó el equipo asiático. En el minuto 7, Reza cabeceó ante el cada vez más opaco Fernández, exigiendo una reacción de dos tiempos de Romero. A los 21 fue el turno del temperamental Dejagah para cabecear sobre Zabaleta y obligarlo a “Chiquito” a despejarla con los dedos de su mano derecha por encima del travesaño. Y a los 40, en un mortífero contragolpe en el que el lateral del Manchester City queda nuevamente a contrapierna, Reza dispara sobre un irresoluto Mascherano y transforma al golero argentino en la gran figura del encuentro.

Con un Messi más “enganche”, Sabella reacciona nuevamente tarde y dispone a falta de 15 minutos las sustituciones de Higuaín por Palacio y de Agüero por Lavezzi. El delantero del Inter estuvo movedizo y casi convierte tras cabecear una asistencia que obligó al arquero iraní a despejarla hacia el tiro de esquina. También Rojo y Di María habían sumado remates, el primero de media distancia y el segundo casi un mano a mano, todas bien resueltas por el arquero rival. En tanto, Messi había tenido su oportunidad en el minuto 14 con una apilada de su factoría, que anticiparía a lo que ocurriría durante el primer minuto de tiempo adicional.

Nuevamente Messi es el encargado de demostrar por qué es el Mejor. A cuentagotas, sin esa capacidad de poder levantar moralmente a un conjunto pero de calzarse casi siempre el traje de héroe, entendió en el momento en el que tiempo apremiaba que la intención de la clásica “diagonal” solamente fructificaría si el remate sería elevado. Y así fue cómo pudo romper solito y solo el férreo sistema defensivo de una Irán que no debió retirarse del partido con las manos vacías.

remate de gol de Messi

Resumiendo, Irán casi se retira del partido como la única selección en no recibir goles en los dos primeros partidos de la primera fase. Argentina sigue en deuda, esta vez practicando el esquema táctico que a los jugadores le queda mejor, pero que en terreno de juego demuestra ser más que un 4-3-3 un 4-2-4 donde Gago y Mascherano quedan demasiado expuestos a perder balones fáciles o a quedar exigidos para las salidas con balón en pie.

Por tanto, Argentina logra la clasificación a Octavos con una nueva genialidad del mejor jugador del mundo. Pero los interrogantes siguen en pié. Ante Bosnia e Irán se probaron todos los esquemas posibles y el fútbol sigue ausente. Y esto va más allá de que se juega contra otras once voluntades, esta vez muy ordenadas y aplicadas durante casi todo el tiempo de juego. Se nota fatiga en muchos elementos, y una voluntad de no querer exigirse demasiado durante gran parte del tiempo neto de juego. ¿Será que, como pensamos, este plantel no se encuentra en su plenitud física y la regeneración de partido en partido le cuesta a horrores?

Como sea, ante Nigeria seguramente Sabella se tentará en volver a practicar el 5-3-2. Practique lo que practique, que sea con mayoría de suplentes y haga jugar a algún valor de “Messi”, no para que haga lo que solo Messi puede hacer, sino para anticiparse ante alguna situación desfavorable que pueda pasar con el líder futbolístico (no espiritual) de este plantel.

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